sábado, 23 de octubre de 2010

SCIOLI, BRUERA, EL RUGBY Y LA HISTORIA DEL PAÍS

La Plata RC fue sede de las finales del torneo de rugby de la URBA y el equipo canario llegó a la final que hoy perdió ante el SIC. El Submarino amarillo buscaba el segundo título de su historia en la URBA, pero un primer tiempo pésimo (la visita aprovechó cada un de los errores canarios) le cercenó la chance de festejar porque en el complemento, a pesar de haber sometido al SIC con muhco empuje y corazón, terminó chocando ante una defensa granítica del, a la postre, campeón.

Levantó mucha polvareda la designación del club de Gonnet como anfitrión de las finales (se jugaron desde los cuartos de final hasta el decisivo match de hoy en todas las categorías, desde los infantiles hasta Primera) en un círculo bien peculiar como lo es el rugby, sobre todo en algunos clubes de Capital Federal.

Daniel Scioli tuvo mucho que ver en esto: el Gobernador se puso a disposición y, billtera en mano, se aseguró que la capital de la provincia recibiera un evento magnifico (en 2011 también La Plata RC será anfitrión de las finales).

Decíamos que no fue fácil traer la definición del torneo de la URBA a La Plata. Nunca antes, en la historia del rugby de Buenos Aires, la definición habia salido de un círculo bien cerrado de porteñidad al palo. Pero la estructura del club de Gonnet, la decisión estratégica del Gobernador (en la foto, el intendente Pablo Bruera intenta, cogoteo de por medio, salir con cara de póker) y la disposición de toda la familia canaria lo lograron. Y cumplieron con creces: La Plata RC fue un excelente anfitrión y estuvo a la altura de la circunstancia. Faltó la frutilla del postre, que era la coronación, aunque igualmente la fiesta fue total.

Queda en el aire, sin embargo, esa desagradable sensación de desprecio: desde que se conoció que La Plata RC sería el anfitrión y durante el desarrollo de las joranadas, quedó claro que los clubes de BA no querían venir a jugar aquí. Pero la razón de eso no reside en la cuestión deportiva sino, más bien, en un punto medular, más cerca de la crapulencia atávica de ciertos sectores: la matriz ideológica que, mayoritariamente, predomina en los clubes más tradicionales de BA. Ellos, que son los herederos de los hacedores de la Patria, que se formaron y educaron con el sentido común de las teorías eurocentristas de la vida, que sienten que el torneo de la URBA es un patriarcado, una posesión más; son una especie de expresión viva de Miguel Cané y Juvenilia y el temor de que las hordas de salvajes recientemente incorporadas a la sociedad (por obra y gracia del Tirano populista) les garchen a las adolescentes virginales que, zorras ellas, miraban con deseo los brazos fornidos de los trabajadores/salvajes...
Salir de Biei, o de La Catedral o de Newman es una afrenta insoslayable. "Viajar" hasta La Plata, salir del íntimo ámbito de entrenos, aceptar el crecimiento y la pujanza insittucional de un club del "interior". Es la historia de este país, ¿no?  
  

  

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