sábado, 31 de julio de 2010

COLMOS Y PARADOJAS

El amigo Eric Lagorio se llenó las pelotas. Miren lo que dice:

Esta impetuosa locura de la globalización me está haciendo trizas: la tecnología que tanto aturde y por ambos polos circulan un millar de datos e información que flojas dejan mis pelotas, como si pesaran una tonelada, como si de testículos de plomo se tratase. Encima estos fulanos del poder que violentan mis neuronas, se retoban del progreso y son pipí cucú pipí cucú, pimpollos del credo del deber ser y ser por el deber mismo. Qué ley de acá, qué ley de allá; y lejos quedó el borracho de la esquina, la nana lindante a la verdulería y doña Pocha, la chusma por naturaleza (sí que está de moda lo “natural”). A la mierda todo, a la bosta nada.



De la tecnología prefiero no despotricar, vaya a saber uno cómo puede responder, pero sí lo haré de los fulanos, que por cierto bien mediáticos ellos son. Y si se trata de tratarlos, es imposible no caer en la paradoja y el jueguito del colmo.


Resulta que los Menganos (para no ensañarnos con los fulanos) ahora están alarmados: la Argentina está creciendo y las expectativas son muy altas, el gasto social y la inversión se expanden junto con las potencialidades del aparato productivo y, encima, este insulso gobierno irresponsable se digna a cancelar pagos de deuda con RESERVAS. Ah no, me olvidaba de algo, ahora también están de moda los abuelitos; ¿con que proseguirán? ¿Los pobres del Chaco?


El debate por el 82% móvil en las jubilaciones es, en principio, una enorme e irresponsable jugada política que, extrañamente, emerge desde el sector aparentemente “institucionalista” del espectro político. En realidad, lo que vuelve a la escena política es una de las tantas “banderas” políticas que (des)hacen a la discusión política y que proviene genéricamente de un cálculo que realizó el ex presidente Arturo Frondizi durante su mandato según la relación de cantidad entre jubilados y aportantes (en esa época, aún no se había desmontado todo la estructura industrial que se construyó durante los gobiernos de Perón, por ende, la cantidad de personas ocupadas era muy alta y la situación previsional muy distinta).


En este sentido, lo paradójico es lo siguiente: en primer lugar, los que ponen el grito en el cielo en defensa de los jubilados son, en principio, los mismos que descontaron el 13% durante el gobierno de La Alianza, que estuvieron en contra de la estatización de los fondos jubilatorios y que votaron negativamente la Ley de Movilidad Jubilatoria que establece dos aumentos obligatorios por año en las jubilaciones y pensiones. En segundo lugar, son también quienes, en actitud de suma ambición antipopular, buscan desfinanciar al estado a partir de las reformas a la Ley del Cheque y la Ley de Cooparticipación, el NO uso de reservas para el pago de vencimientos de deuda (cabe aclarar que la propuesta de la oposición, salvo el caso de Proyecto Sur, era redireccionar fondos del presupuesto para el pago de deuda, es decir, ajustar el gasto público) y la eliminación definitiva en las retenciones al agro disfrazada de “retenciones escalonadazas con eliminación progresiva”.
Está claro que no se trata de una cuestión de sensibilidad social, incluso está lejos de ser una cuestión meramente económica (convengamos que Lilita y compañía de Economía entienden lo mismo que yo de Badminton), sino que lo que se encubre detrás de toda esta discusión es, en principio, una gran complicidad con ciertos sectores del poder concentrado que no están dispuestos a ceder más poder del que perdieron con el fortalecimiento de la actividad sindical y, por otro lado, “líderes” políticos muy mal organizados y carentes de capacidad para ejercer el mote de oposición que, además, están enmarañados en la necesidad de ser “gobierno” durante el 2011 producto de las condiciones estructurales que se han generado durante estos últimos siete años y que funcionan como grandes sostenes de una económica que ha crecido cuali y cuantitativamente y se espera que continúe por esta misma senda, ya no en términos de crecimiento neto, sino en vistas a lograr el desarrollo sostenido y sustentable.
Estúpida ambición, malditos los ogros del poder concentrado; espero que doña Pocha tenga memoria, al menos ahora come, “si no come no piensa diría la Chiqui”, ¿qué dirán ahora?

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